Bien, volvi a Inglaterra, me encontre en Londres con mi amigo de la infancia Alex que ahora vive en Birmingham, dos dias mas tarde fui a recoger a parte de mi familia (sin comillas), David y Eva, al aeropuerto, los cuales todavia estan aqui hasta el martes - pasamos un par de dias geniales en Londres juntos... por eso de la compañia, mas que del lugar -, etc. muchas cosas, que dan señal de que la vida sigue por aqui.
Pero vuelvo a ese dia en el que posteé por última vez en Suiza. Ese mismo dia por la tarde recibi un mail de mi padre, el cual no lei hasta el dia siguiente. Ante la incomunicacion en la que estaba (tengo un telefono de UK, pero no lo enciendo en otros paises por lo evidente de su gasto), mi padre me dejo un mail con una mala noticia por escrito.
La combinacion Zurich-Zaragoza o Berna-Zaragoza a esas horas de la tarde era ya imposible, no pude llegar a Zaragoza el domingo por la mañana a las 11, que era la hora limite. Se asumio en su momento la impotencia generada por el hecho, pero no deja de hacerte pensar en muchas cosas: entre otras cosas, estos tiempos nos hacen tener que elegir donde vivir, donde emplear el tiempo, de que tener que privarse o abstenerse y que cosas caen del lado positivo de eso aparte de las que caen del lado negativo...
Me hubiera gustado despedir a mi abuela en familia. Enfrentar la muerte y toda su complejidad hace emerger el evidente "sentimiento de eternidad" que hay en cada uno de nuestros corazones. No pasamos por esta tierra para dejar un recuerdo en una o dos, apenas tres generaciones posteriores a la nuestra... no pasamos por esta tierra para quedarnos bajo una simple, triste y fria lapida con nuestro nombre.
No, no estoy hecho para esto. No estamos hechos para eso.
Mari Luz, no dejara de ser el nombre de mi abuela


preciosa foto, gracias por compartir estas cosas tan personales, esta sociedad le cuesta mucho ser asi de clara y se agradece no solo lo que pones en tu blog, si no tambien el tiempo de calidad! un abrazo!
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